RELATOS

Cuentiembre!!!

2 Nov , 2015  

Hoy me enterado de que en Noviembre se hace este evento. Es como el Inktober pero escribiendo.
Yo no se si podré escribir tan seguido ni a que nivel, pero hoy he empezado a escribir una historia corta, y aquí os dejo el relato.


Cuentiembre – Ali Gonza

Biblioteca de la universidad 18:30 de la tarde.

Entra Aarón un poco alterado, con la respiración entre cortada, se para en el umbral de la puerta y pasea la mirada por toda la estancia pero no parece encontrar lo que busca. De repente reconoce a Ana que está sentada en una mesa con un libro y una libreta de apuntes, concentrada en la lectura. Decide acercarse ya un poco más tranquilo y recuperando el ritmo de la respiración y se sienta a su lado. Ana al notar que alguien está al lado se gira.

– Aarón. ¿Qué haces aquí? ¿Te has perdido?- le dice Ana con una sonrisa juguetona que a Aarón le hace sonrojar

– No. Oye ¿has visto a Javi? Había quedado con él a las 18:00 pero no lo veo, tendría que estar aquí.- sigue un poco nervioso, pero ya no por llegar tarde sino por los brillantes ojos que Ana tiene posados sobre él.

– Quizás le ha surgido algún imprevisto o te ha dicho una hora sabiendo que llegarías tarde- le sonríe y le guiña el ojo.

– Joder… ya se que siempre llego tarde… Es igual, esperaré fuera. Gracias igualmente. Adiós.

Ana se despide con un “Hasta luego” mientras vuelve a su lectura y Aarón se levanta intentando no hacer mucho ruido. Ana gira la cabeza y observa curiosa como se aleja, como se dibuja su silueta a contraluz, con la mochila colgada del lado izquierdo y la chaqueta abierta ondeando a cada paso. Se para en la entrada y parece observar el exterior buscando con la mirada a su amigo. Algo llama su atención, se queda parado un momento sin mirar a ningún sitio en concreto y luego se gira y vuelve a entrar. Aarón va directo hacia ella que se remueve un poco en la silla, cuando está a su lado se para, empieza a rascarse la nuca y con una sonrisa tímida empieza a hablar.

– Esto, Javi me ha mandado un mensaje, que no puede venir por no se qué de su hermano. Y he pensado que ya que estoy aquí, si te apetece podemos ir  a tomar algo, en la biblioteca no se puede hablar.

Ana parece meditar un momento mirando las cosas que hay en la mesa. Y sin decir nada empieza a recogerlo todo y guardarlo en su bolsa. Se pone en pie y con una sonrisa le dice “ Pero yo elijo el sitio, vamos” y salen de la biblioteca. Aarón la sigue un poco desde atrás para poder tener una mejor visión de su figura, siempre le ha gustado como se movía la falda con cada contoneo. No aprobará la asignatura, pero hoy conseguirá algo que hace mucho tiempo deseaba, está seguro de ello.

Por el camino hablan de en que estaba trabajando ella, y de que iba a estudiar con Javi esa tarde, ella se ofrece a ayudarle, por lo menos a explicarle un poco para que lo entienda y pueda empezar ha hacer algo antes de ver a Javi. Entre tema y tema Aarón está cada vez más centrado en Ana y no se da cuenta del camino que están haciendo, tampoco le importa, ella está por él y eso es lo que cuenta. Hasta que ella se para en seco “ ¿qué pasa?” le pregunta él mirando un poco asombrado la reacción de su amiga. “Aquí no nos molestarán” le dice ella, en voz más baja y acercándose a su compañero que retrocede un poco por no procesar lo que está pasando, mirando alrededor. Efectivamente por allí no pasa nadie, es una callejuela, como la parte trasera de un gran edificio. Nota la fría pared en su espalda y el calor del cuerpo de Ana en su pecho. Y casi sin tener tiempo a coger aire…

Ooooh  te has quedado con las ganas de saber que pasa, no?  jajajaja
Otro día más ;) #cuentiembre

Aquí la segunda parte

… todo se vuelve negro.

Aarón comienza abriendo lentamente los ojos, hay una luz que le ciega en un primer instante, pero poco a poco sus ojos se van acostumbrando y empieza distinguir las siluetas de muebles, sillas, mesa, alguna estantería con latas, y una figura masculina que se acerca mientras dice con una voz muy familiar “Por fin has despertado, me alegra ver que aun sigues vivo, muerto no me sirves para nada.”

Cuando Aarón levanta la vista ve a Javier, su amigo, no hay duda es él, las mismas ropas color de pelo las mismas manchas en las orejas y cola… No entiende qué está pasando, empieza a mirar alrededor, recuerda que estaba con Ana… y ahí está ella, su figura perfecta de felina tendida en el suelo, inmóvil. Se queda mirándola fijamente para comprobar si respira o no, y ve que si, pero muy levemente. Vuelve la vista hacia Javier “¿Qué le has hecho?¿Porqué haces esto?” Al mirarle a los ojos se da cuenta que hay algo diferente en su mirada y su color apagado, algo le ha pasado su amigo no haría esas cosas.

– Bien Aarón, te contaré lo que va ha pasar, no os mataré porque os necesito con vida, pero pasaréis aquí un tiempo. Tranquilo hay comida suficiente para los dos. – la luz que tiene detrás no le deja ver bien la expresión de ese ser que no para de pasear mientras habla y hace gestos con las manos. – Ah! Si te preguntabas si te iba a soltar… lo siento “amigo” pero no puedo correr ese riesgo. A cambio te dejaré ver como el que fue tu amigo se consume poco a poco.

– ¡Suéltame hijo de puta! ¡Estás loco! ¡Te encontrarán antes o después!- grita mientras intenta soltarse de las cuerdas que rodean sus muñecas para lanzarse sobre él, pero la cuerda está atada a una tubería y lo único que consigue es dolor.

– Grita todo lo que quieras, no te oirá nadie. ¿Te crees que soy tonto? jajaja… Mírame.

En ese momento Javier se queda en silencio de pie frente a Aarón y mirándole fijamente a los ojos, al pasar unos minutos Aaron se da cuenta de que el cuerpo de su amigo se está demacrando, poco a poco pierde el volumen de sus músculos su piel empieza a caer como el de los ancianos y como se empieza a intuir claramente el cráneo bajo la piel. Su color también ha cambiado es más pálido, triste y sin vida. En ese punto, la degradación del cuerpo se detiene y deja caer lateralmente la cabeza mirando al joven que lo observa con los ojos llenos de terror como si delante suyo hubiera un muerto viviente. El demacrado cuerpo empieza ha hablar moviendo la mandíbula como un muñeco. “No pongas esa cara, aun no he acabado, ja, ja, ja.” La voz ya no era la de su amigo, era profunda y cavernosa, y esa risa tan siniestra le heló la sangre desde la cabeza hasta la punta de la cola erizandole todo el bello.

El cuerpo decrépito empieza a moverse más ágil de lo que cabe esperar de una cosa en ese estado y se acerca a Ana que sigue tendida en el suelo. Aarón que no puede hacer nada solo se le ocurre gritar “¡Ana, despierta! ¡Huye, corre! ¡Anaa!” Ésta reacciona a su nombre y cuando abre los ojos ve frente a ella a esa cosa horrible que la está mirando de cerca. Ana grita pero del susto se queda sin aire, empieza a arrastrarse sentada en el suelo con las piernas por delante, hacia atrás, alejándose del ser. Pero topa con una estantería que del golpe deja caer unas latas al suelo. Las lágrimas recorren sus mejillas sin poder parar pero su voz no sale y su cuerpo ya no reacciona como ella quiere, solo tiembla y respira aceleradamente como si quisiera consumir todo el aire del mundo. El ser se acerca y la levanta agarrándole el brazo, su cuerpo es como el de una muñeca. Entonces el ser la coge con ambas manos alrededor de la cara, mirándola con un intento de dulzura. “Que joven y llena de vida.” Acerca su boca a la de ella y la besa. Entonces Ana recupera el control sobre su cuerpo y empieza a golpear al ser que la está reteniendo, le da patadas, consigue emitir algo parecido a un grito que viaja de boca a boca y el ser se separa de ella dando un paso atrás. Se queda ahí inerte sin hablar, ni respirar, como un maniquí. Ana lo empuja llena de rabia y desprecio haciendo que el cuerpo caiga de espaldas al suelo rompiéndose por varias partes. Su respiración es acelerada, pero tras comprobar que esa cosa ya no se moverá más mira a Aarón que está atado observando lo que ha pasado. Ella se acerca a desatarlo “¿Estás bien?¿Qué era esa cosa?” Aunque ya ha pasado no paran de caerle lágrimas, y cuando por fin logra deshacer el nudo, ella se deshace en un llanto imparable. Aarón reacciona como si se tratase de su hermana pequeña y la abraza para consolarla. Tras unos minutos, cuando parece que Ana se está calmando deciden abandonar ese lugar.

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