RELATOS

Vinson

10 Jul , 2015  

Una tarde de un día normal, Doki volvía a casa después de las clases. Nada más llegar se tumbó como pudo en la cama que estaba llena de trastos. Se le empezaron a cerrar los ojos, pero antes de que pudiera dormir, ante ella apareció una figura, de un chico para ser más exactos.

 

Éste era rubio con los ojos de un marrón muy dulce, era alto, delgado y muy bien plantado. Llevaba un tejano y una camiseta dejada. Pero lo que más impactó a Doki, fue su cara cubierta de imperdibles. En cada oreja llevaba como unos diez, y entre la nariz y la boca unos cinco.

Doki intentó moverse, pero su cuerpo no respondía a su voluntad. El chico extraño le dijo: “No tengas miedo, no te haré daño.” Doki se tranquilizó un poco y él prosiguió: “Me gustaría conocerte.” Entonces con la mano derecha acarició la mejilla de Doki, tenía un tacto muy agradable, suave como la seda, ella empezó a notar un calor por dentro, mientras sentía esa sensación, él se acercó y le dio un beso, casi sin rozar sus labios. Cuando abrió lo ojos se encontraba sola en la habitación, como si no hubiese pasado nada.

 

Estuvo tres días pensando en ese extraño chico. Sus amigas notaron que le pasaba algo, pero ella no les explicó nada. No hacía más que preguntarse por él.

Hasta que una noche lo vio en sueños, él se dirigió hacia ella.

 

– Hola,  ¿te acuerdas de mi?- Doki se sentía flotar en una nube.

– Sí. ¿Cómo te llamas?

– Vinson ¿Y tu?

– Doki.

– Se ve en tu casa y tu fina piel que eres frágil como tu nombre indica.

A Doki se le subieron los colores.

 

– ¿Qué pasó el otro día?

– Fue un fallo en el espacio tiempo, pasa cada día en lugares y horas diferentes y el otro día nos tocó a nosotros.

– No lo entiendo, tu.. ¿de dónde eres?

– Existen 2 mundos, el real que es donde vives tu y el invisible que es donde vivo yo.

– ¿Eso quiere decir que tu mundo y el mío se han juntado temporalmente?

– Sí.

– ¿Y ahora también?

– No.- Esta respuesta desconcertó a Doki.- Te lo explicaré – dijo Vinson con una sonrisa- Pude crear un vínculo entre tu mundo y el mío, or eso podemos tener esta conversación. Pero el vínculo solo me permite estar en tus sueños.

Doki sonrió. – Nunca..

– Ssshhh… -Vinson hizo el silencio con su dedo sobre los labios de ella, ésta volvió a sentir ese calor. – Nos vemos.

Doki despertó, estaba sola en la habitación.

 

El día se hizo eterno esperando a que llegase la noche para poder ver a Vinson.

 

– Buenas noches, mi preciosa dama.

Ella alzó la vista, y una sonrisa se dibujó en su rostro, era él, Vinson había vuelto. Se abalanzó sobre él dándole un abrazo ” La espera se me ha hecho eterna” le dijo.

Él sonrió, “Si que tenías ganas de verme, ¿no?” – ella le soltó, sonrió tímidamente y afirmó con la cabeza. Seguidamente le preguntó porqué llevaba imperdibles en la cara.

– Te sonará extraño. Mi trabajo consiste en hacer muñecos de trapo, por desgracia no se me da muy bien del todo y los muñecos, en cuanto pueden, me castigan clavándome imperdibles.

En un principio esto intranquilizó a Doki, le pareció algo horrible, pero aun así le preguntó:

– ¿Y porqué no te los quitas?

– No es buena idea, si me quitase, aunque solo fuera uno, mi espíritu estaría condenado a sufrir para la eternidad.

– Que cosas más raras pasan en..- no tuvo tiempo de acabar que Vinson la cortó- Ojalá hubiéramos sido creados en el mismo mundo y tiempo.- Cogió suavemente la cabeza de Doki, acariciando su pelo, se acercó, y la besó. Ésta vez Doki sintió un calor más intenso y los labios de Vinson, suaves, deslizándose dulcemente entre los suyos y produciéndole un placer que nunca había sentido.

Cuando se separaron no podían dejar de mirarse a los ojos. En ese momento Doki sintió el verdadero amor.

– Me gustaría pasar más tiempo contigo, pero debo irme.

– Adiós… – fue lo único que consiguió pronunciar y con un hilo de voz.

 

Doki no sabía como explicar lo que estaba pasando, pero estaba segura de que era amor, y se sentía muy bien. Desprendía buenas vibraciones por todos los recovecos de su ser. Sus amigas empezaron a hacerle preguntas, pero ella se las apañaba para no revelar su amor secreto.

 

Aquella noche le costó dormirse, estaba nerviosa porque tenía un mal presentimiento. Por fin entró en un sueño profundo y allí estaba Vinson, esperándola como cada noche. Llevaba un muñeco en la mano izquierda.

 

– Que muñeco tan bonito, lo has hecho tu ¿verdad?

– Sí, es para ti. Tengo que decirte… que.. se me acaba el tiempo.

– ¿Qué quieres decir con eso, Vinson?

– Que no nos podremos ver más, por eso te he hecho este muñeco, para que te acuerdes siempre de mi.

A Doki le empezaron a caer lagrimones que recorrían sus mejillas. Abrazaba el muñeco como si ello fuese a cambiar las cosas.

– No necesito nada para acordarme de ti, porque te llevo dentro, nunca podré olvidarte.

Vinson la abrazó con todas sus fuerzas, ella le devolvió el abrazo, dulce y amargo a la vez. Vinson iba desvaneciéndose cada vez más. Antes de desaparecer del todo le dijo al oído: ” Te quiero, Doki.” Ésta cayó de rodillas abrazando el muñeco y llorando hasta quedarse casi sin aliento.

 

Cuando despertó, la almohada y las sábanas estaban mojadas por sus lágrimas y a su lado encontró el muñeco que le había regalado Vinson. Con el muñeco había una nota que decía: ” No estés triste, algún día lo conseguiremos. Sonríe pensando en ese día. Te quiere, Vinson”

 

Desde esa noche, el muñeco, al cual llamaba por el nombre de Vinson, iba con ella a todas partes. Y sonreía pensando en ese día, en el que estarían juntos en un mismo mundo y en un mismo tiempo. Pero eso ya es otra historia.

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